Sunday, 20 February 2022

El día 25 de febrero juicio a la representación estadounidense

 
Assange fue sacado por la fuerza, a la vista de todo el mundo

 Ramón Pedregal: Secuestrar es un delito que significa arrebatar la libertad de forma ilícita a una persona. Es el caso de Julián Assange, perseguido con falsedades y arrastrado a la fuerza a la prisión de Belmarsh, la Guantánamo inglesa. Lo hizo, ¿recuerdan?, la policía inglesa con la colaboración del gobernante ecuatoriano Moreno.Julián Assange no había infringido norma alguna, era completamente inocente, las acusaciones todas habían sido inventadas, se fue probando un juicio tras otro hasta con la declaración de un infiltrado en Wikileaks. El motivo del secuestro en la embajada ecuatoriana, era y es, el odio propio de los nazis estadounidenses contra quien enseñó al mundo entero el comportamiento del imperio con los pueblos que invade.

Assange fue sacado por la fuerza, a la vista de todo el mundo, con el propósito de cometer en él un crimen más, basado en el espíritu de venganza, para que a nadie le quepa duda lo que hacen con quienes se atreven a denunciarlos en público. El secuestro fue una versión revisada de lo que el periodista había denunciado con la ayuda de Chelsea Manning.

Todos los gerentes gringos han manifestado el deseo de sus mandantes de que Assange sea encerrado de por vida en una de sus cárceles. El mundo al revés, los criminales condenando a las personas honestas. Han llegado a declarar que su preferida es la cárcel de Guantánamo, la cárcel en territorio invadido de Cuba, completamente rechazada por todos los organismos internacionales de justicia, pues además de su ilegalidad territorial en ella practica la tortura, y para mayor escarnio la emplean contra personas también secuestradas que encierran sin acusación ni juicio. ¿Recuerdan que en Palestina los sionazis hacen eso mismo con los palestinos?

                                          La traición del traidor e hipócrita de Lenín Moreno

Para juzgar a la élite que dirige EEUU, (los dueños del complejo militar, industrial y financiero y sus gobiernos-gerentes), Guantánamo no sirve por ilegal e inhumano, ellos deberían pasar primero por un tribunal ante el que se hiciesen constar los delitos cometidos, un juicio histórico al que deben aportarse como pruebas los crímenes cometidos por los responsables, que aun están con vida, de esos órganos. En esa dirección, justa como corresponde, va a emprender sus sesiones el segundo Tribunal Belmarsh, en Nueva York. El Tribunal lleva el nombre de la prisión en la que se encuentra Julián Assange y sesionara el 25 de febrero, por ser la fecha en que hace ahora 20 años el régimen gringo empezó a emplear Guantánamo como prisión y centro de tortura. Y es que hace 20 años el gobierno estadounidense tituló a su guerra “guerra contra el terrorismo”, la mayor burla que podían inventar contra la humanidad. Su desarrollo llevaba aprobado el empleo de la tortura como política oficial desde el 2002, y en el 2005 ante las denuncias se disimuló sin que se suspendiese, hasta el 2015 bajo la Enmienda MacCain-Feinstiein.

El Tribunal Belmarsh se creó para denunciar la falsedad del juicio al que se sometía a Assange, y tan falso era que aun sin probar ningún delito se dictó que continuase en prisión a petición del régimen neonazi estadounidense. A la ilegalidad y la injusticia que construían el gobierno inglés y sus tribunales se ha opuesto éste Tribunal presidido por dos personalidades, el reconocido filósofo Srecko Horvat, y la abogada de derechos civiles Margaret Kunstler. Entre los numerosos testigos de la acusación destacan Alice Walker, escritora; Angela Richter, directora de teatro; Noam Chomsky, lingüista; Roger Waters, músico; y, Vijay Prashad, historiador.

El Tribunal Berlmarsh, el 25 de febrero en Nueva York, sometiendo a juicio a quienes representan al poder en EEUU, quiere devolver la dignidad a la justicia, y con ello subrayar la necesaria puesta en libertad del periodista, héroe por la verdad, Julián Assange. 

Sunday, 6 February 2022

Los medios de comunicación son una maquinaria de destrucción masiva, los lectores y espectadores tienen que comprender esto.- N. Siguencia

 May be an image of 1 person and text that says 'AS SEEN & HEARD ON Global NATIONAL OTV THE GLOBE AND MAIL NATI metro 24H M AN'S POST'                                       “Si los genios malvados son tan raros, ¿por qué tantas personas malas se salen con la suya con tantos crímenes contra sus conciudadanos y, cuando se convierten en líderes de naciones, contra la humanidad?”— Dean Koontz

 Cuando la realidad no cabe

Por Olga Rodríguez: Hace años, estando en un país en conflicto, alguien al otro lado del teléfono dijo a mi equipo que la crónica que habíamos enviado no iba a entrar en el informativo porque “no cabía”. A nuestro lado estaba la madre huérfana de hijo que acababa de relatarnos cómo lo habían asesinado. A nuestros pies, una alfombra de cadáveres. La miré a ella, que había hecho un doloroso esfuerzo para relatar lo ocurrido ante la cámara, entre lágrimas: “lo cuento para que se sepa, para que la gente decente haga algo”. Observé los cuerpos inertes. ¿Cómo decir a esa mujer que le habíamos hecho perder el tiempo? En vez de emitir una crónica sobre lo que posiblemente había sido un crimen de guerra, el “informativo” prefirió dedicar un minuto de su tiempo a mostrar “la belleza” del árbol de Navidad más caro del mundo, decorado con diamantes y rubíes por no sé qué aristócrata. Deseé que aquellos cadáveres, algunos tan jóvenes, se desplomaran sobre la mesa del editor y lo despertaran de su ceguera.

A lo largo de los años, en el ejercicio de mi oficio he visto crímenes de guerra, niñas y niños asesinados por armas llamadas inteligentes, bombardeos masivos sobre población civil, detenciones arbitrarias, víctimas de torturas con secuelas de por vida, hospitales llenos de personas heridas con doctores realizando operaciones quirúrgicas en el suelo de los pasillos, madres buscando a sus hijos en las morgues y en los escombros de edificios tiroteados… También he visto aquí, en España, familias sin recursos, víctimas de desahucios sin alternativa habitacional, gente muy pobre con la dignidad a flote, jóvenes sin futuro, mujeres sin ganas de vivir, sin luz, sin gas, sin nadie. Demasiado a menudo algunos de esos hechos quedaron -y quedan- fuera de la parrilla informativa, sustituidos por banalidades, por historias frívolas e intrascendentes. En una ocasión un editor mediocre me dijo que la lucha de una mujer guatemalteca premio Nobel de la paz no era “televisiva”. Recuerden: no hay que fijarse solo en cómo un medio de comunicación cuenta algo, sino también en aquello que no cuenta. El periodismo decide de qué se habla y cómo se habla de lo que se habla. Su poder es enorme y la degeneración de buena parte de él ha sido vertiginosa en los últimos años.

No somos pocas las personas en mi oficio que empezamos a denunciar su decadencia hace ya tiempo. Durante algunos años fuimos señaladas como exageradas e incluso como malas perdedoras por gente que no entendía que hubiéramos rechazado cómodos puestos laborales simplemente por principios. Viví con enorme frustración el contraste entre dos mundos, entre dos escenarios: el del afuera, donde la realidad seguía su curso, y el de la redacción, contenido entre cuatro paredes, aislado a menudo de los hechos que definían nuestro presente. El periodismo en demasiados lugares se estaba reduciendo a fichar a la entrada y a la salida, a mantener la mirada fija en el ordenador, a observar la caída de los teletipos. Las redacciones se transformaban en oficinas.

Aquella frustración derivó en un dolor que solo se calmó cuando decidí irme de aquel medio. Pensé entonces que estaba dejando el periodismo definitivamente, pero aquí me tienen. Lo dejo una vez cada dos meses aproximadamente, en mi mente, para recordarme que siempre hay una salida cuando el cinismo, la hipocresía y el periodismo al servicio del abuso acechan. No es sencilla esta noble profesión desprestigiada.

¿Por qué les cuento esto? Porque es interesante reflexionar sobre la verdad y la mentira, la realidad y la ficción, la experiencia y la ausencia de ella. Hannah Arendt explicó que “el sujeto ideal para un gobierno totalitario” es “el individuo para quien la distinción entre hechos y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, los estándares del pensamiento) han dejado de existir”. Cuando en espacios periodísticos la realidad es tratada como algo discutible, la frontera con la ficción puede diluirse. Cuando en las redacciones se da la espalda a las aristas de nuestro presente, el debate es reducido a mero entretenimiento, eximido de sus consecuencias.


May be a cartoon of text that says 'FAMILIES OF CANADA... HAND OVERYOUR CHILDREN NOW OR WE WILL BE FORCED το TAKE THEM FROM YOU! POLICE RELEASE THE BEAST! Children's Atd gociety'
Sostiene Amador Fernández-Savater en su libro La fuerza de los débiles que en estos tiempos existe una tendencia “que hace creer que el desenlace de la batalla cultural no depende de la verdad de los relatos sino de su eficacia comunicativa”. No importa tanto la verdad como enganchar, entretener y convencer. Se arrincona el diálogo, se apuesta por monólogos que chocan, por el formato del zasca. Todo es escenificación y cálculo en nombre del electorado y de la audiencia.

 En las cómodas almohadas del privilegio la realidad es reducida a mera teoría, a juego inofensivo, a banalidad: no hay conexión con las consecuencias de los actos, con los cuerpos afectados, con los efectos de la indiferencia. Las víctimas son solo números sin nombre ni rostro, la pobreza es solo una palabra. Se debate sobre el cambio climático, los derechos humanos, la migración o las macrogranjas como si fueran abstracciones sin resultados concretos en las que el interlocutor puede defender una posición o su contraria del mismo modo que en un videojuego elegimos bando. No hay viaje de conocimiento ni experiencia que recorra el trayecto desde la causa hasta la consecuencia.

La salud de nuestras democracias está gravemente afectada por ese pasatiempo pervertido y frivolizado al que algunos llaman periodismo, retroalimentado por un tipo de política carente de principios. Todo esto explica no solo los últimos bulos, sino buena parte de las dinámicas del debate público de la última década en nuestro país. Cuando llegue la cordura, a todos les gustará decir que llevaban tiempo practicando buen periodismo, con ética, con rigor, con conciencia. ¡Ja!

Fuente original: https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/realidad-no_129_8647174.html  


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